Manifiesto de Urgencia

En Defensa de la Educación y la Cultura

Un Manifiesto de Urgencia

 

Manifiesto de Urgencia

 

Este es un Manifiesto de Urgencia porque el ataque a la educación y a la cultura es, otra vez, un asalto a la razón de muy peligrosas y amenazantes dimensiones y efectos. Una especial convicción nos une e inspira en este Manifiesto: el futuro y nuestra supervivencia dependen de la Educación. Esta profunda y permanente convicción nos lleva a reflexionar sobre qué presente y futuro queremos vivir y no simplemente sobrevivir. Y por ello nuestra urgencia está intrínsecamente unida a qué tipo de educación y de cultura elegimos para llegar a un tiempo nuevo, responsable y diferente. La responsabilidad y el deber con las generaciones futuras, pero también con las presentes, ha impulsado este proyecto de reflexión sobre lo que no queremos perder ni silenciar en un tiempo de confusión y aturdimiento como es el nuestro.

En la Geopolítica del Caos a la que nos quieren someter los grupos gestores del planeta, la única defensa posible a nuestro alcance sigue siendo la aclaración racional de la realidad a la que se han referido desde la Grecia clásica los defensores de la razón entendida de manera crítica; esto es, quienes han considerado que la racionalidad no es ni facultad calculadora ni despiadadamente fría sino que, al contrario, significa la capacidad humana por excelencia mediante la cual podemos construir la realidad a nuestra medida: a la escala de una sociedad hecha para todos y por todos.

De este modo, se trataría de establecer un análisis sobre las sofisticadas formas contemporáneas con las que se ataca, bloquea y denigra todo aquello que trata de recuperar y de difundir la esencial tradición de interpretación racional de lo que nos rodea. Así, pues, nuestro humilde sitio en la Web sólo tiene el sentido de recuperar la herencia intelectual que ha sido el motor de la búsqueda fiable de la racionalidad en nuestras sociedades.

 
En consecuencia, quienes formamos el presente equipo:
 

Estamos contra el uso de los conocimientos para intereses de acumulación económica, política o social con fines antihumanos, ideológicos o asociales.

Estamos contra las reformas educativas que difunden un nuevo primitivismo tecnológico presentado como “lo actual y lo importante”.

Estamos contra la cultura del “todo vale” y de la Postmodernidad o de aquella cultura que coloca y “santifica” al marqués de Sade como el ejemplo psicológico y colectivo a seguir y a difundir.

Estamos contra la educación y la cultura utilizadas por la Industria Cultural al servicio del desconcierto y el embotamiento de la población, y de unos ciudadanos tratados como esclavos receptores-consumidores desconcertados ante unos intereses que no entienden, no podrían concebir y, especialmente, no controlan.

Estamos en contra, por tanto, del extrañamiento alienante general de las poblaciones y de los individuos insertos en un planeta globalizado sólo en beneficio y conveniencia de unos pocos frente a la desgracia y la infelicidad de la gran mayoría, de “los muchos”, de los numerosos habitantes del planeta.

 

En la soterrada batalla entre Rousseau, el defensor de la educación ilustrada, y Sade, el creador de una perspectiva en la que la crueldad, el cinismo y la violencia se imponen como modelos sociales, nuestro proyecto trata de volver a replantear lo que nos ha ido haciendo a lo largo del tiempo y de la Historia: humanos a los seres humanos.

El ideal de sociedades educadas mediante procesos de análisis racional y de carácter crítico nos conduce de nuevo a recordar nuestro ineludible deber histórico para que no triunfe ni la injusticia presentada con la máscara de derechos humanos, ni la irracionalidad psicológica y colectiva difundida por unos medios de comunicación industrializados como “opinión pública”, ni mucho menos esa ignorancia dirigida que se trata de presentar como educación y aprendizaje cuando se trata de un adiestramiento y aleccionamiento al servicio empresarial y la mercadotecnia, ni desde luego apoyamos ese multiculturalismo que rebaja las cualidades humanas, intelectuales y estéticas de las sociedades con la finalidad de dejar al planeta al servicio de los intereses económicos y conveniencia políticas del Caos.

Frente a esto, nuestro proyecto es una humilde ventana de luz y de ilusión racional en el océano en donde Sade reina como el dios de las abismales profundidades de la crueldad y de la ignorancia. La defensa de Rousseau frente a Sade, en suma, será el hilo conductor que nos ilumine en la búsqueda de la aclaración racional de la realidad, ahora, tan necesaria e ineludible para que nuestro tiempo no caiga en nuevas e injustificables barbaries incompatibles con la construcción de un nuevo milenio en el que tenemos la responsabilidad educativa de crear, imaginar y edificar una nueva forma humanizada de entender y desarrollar la Historia.

 

 

 

 

Ilustración Crítica

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